Breve Historia de Achiras, Córdoba

Historia de Achiras. Te contamos detalles interesantes de algunos momentos históricos que marcaron a esta hermosa localidad de las Sierras del Sur de Córdoba: 

  • Aborígenes que habitaron estas tierras,
  • Paso del General San Martín por Achiras
  • y el significado del nombre.
Historia de Achiras, Córdoba

Achiras, Córdoba se caracteriza por un rico pasado histórico, reconocida por La Posta de los Nogales, posta dónde pasó y descansó el General San Martín durante sus excursiones a Cuyo.

Pero sus orígenes se remontan a más de cuatro siglos atrás…


Origen del nombre “Achiras”

¿Cuál es el origen del nombre?

Achiras viene de la lengua quechua, y es el nombre de una planta de flores rojas y amarillas, con semillas negras muy duras en forma de bolita. La localidad de Achiras, adquiere su nombre en honor a esta hermosa planta.

La localidad lleva el símbolo de la flor de Achiras tanto en su escudo como en su bandera.


Aborígenes en Achiras

Visitar Achiras nos transporta a épocas pasadas, en ella se conservan intactos numerosos vestigios de los aborígenes que habitaron el lugar: Los Comechingones.

Es el caso del sitio de Artes Rupestres “El Ojito” en dónde se exhiben paredes con pinturas que dejaron los primeros habitantes de este maravilloso lugar.

También podemos visitar el Cerro Inti Wasi, ubicado en las afueras de Achiras, en dónde los indios Comechingones se establecieron dejando innumerables muestras de arte rupestre.


El General San Martín pasó por Achiras

Cuenta la historia que el General San Martín pasó repetidas veces por Achiras en el trayecto hacia Cuyo.

Una de ellas fue el 27 de agosto de 1814 dónde San Martín pasó la noche en La Posta de los Nogales reuniendo fuerzas.

Una anécdota rescatada por el diario El Puntal de Río Cuarto relata la his­to­ria de un hom­bre llamado Mar­co Au­re­lio Gi­ge­na.

Este ve­ci­no de la lo­ca­li­dad de Achi­ras cuen­ta que des­de chi­co na­rra­ba la his­to­ria como el ge­ne­ral San Mar­tín había pa­sa­do por su ca­sa, pe­ro na­die creía su historia.

Años atrás, Gi­ge­na se en­con­tró con un do­cu­men­to que cons­ta­ta­ba la ven­ta de 8 ca­ba­llos de ti­ro y 4 de si­lla de su ta­ta­rabue­lo al Li­ber­ta­dor de Amé­ri­ca.

De es­ta for­ma quedó cer­ti­fi­ca­da la vi­si­ta en el año 1814 en la Pos­ta de los No­ga­les.

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